Si los cuentos de hadas suelen terminar con el rescate de una princesa, la historia de Leonor comienza en el campo de entrenamiento. Desde atravesar alambre de espino y cruzar el Atlántico en un buque de guerra hasta pilotar un avión militar por su cuenta, la heredera al trono español está redefiniendo la imagen de la princesa del siglo XXI.
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En la plaza de armas de la Academia Aeroespacial de San Javier, tras colocarle personalmente la Gran Cruz de la Orden de la Aviación en el pecho, el rey Felipe VI se adelantó y abrazó a la princesa Leonor frente a las tropas. Fue un momento excepcional en el que el jefe de la Familia Real española permitió que la emoción prevaleciera sobre el protocolo, habitualmente tan riguroso.
Cuando la corona fue reemplazada por el uniforme militar…
Ese abrazo no solo marcó la finalización del programa de entrenamiento militar de tres años de Leonor, sino que también concluyó la etapa más importante de la preparación para la futura reina de España. Si la sucesión se desarrolla según lo previsto, Leonor será la primera monarca de España en más de 150 años, desde la abdicación de Isabel II en 1868.
Pero para alcanzar ese momento de orgullo, Leonor ha recorrido un camino completamente distinto al de la imagen tradicional de una princesa. Durante tres años, cambió los vestidos de noche por uniformes militares, dejó el palacio para vivir en cuarteles, cruzó el Atlántico en un buque escuela, aprendió a pilotar aviones militares y superó rigurosas pruebas como cualquier otro cadete.

En agosto de 2023, a los 17 años, Leonor ingresó en la Academia Militar de Zaragoza, comenzando su primer año en un programa de formación rotativa en las tres ramas de las Fuerzas Armadas: Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
Según la tradición real española, el heredero al trono también se convierte en Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Por lo tanto, comprender el funcionamiento militar no es un mero ritual simbólico, sino un requisito casi obligatorio antes de ascender al trono.
En el cuartel, Leonor no se comporta como una princesa. Su uniforme lleva la placa con el nombre “Borbón Ortiz”, una combinación de los apellidos del rey Felipe VI y la reina Letizia. Sus compañeros simplemente la llaman “Cadete Borbón”, y su rutina diaria es la misma que la de cualquier otro cadete: levantarse temprano, entrenamiento físico, marchas, entrenamiento táctico, tiro y participación en ejercicios de campo.

Las imágenes de la joven cubierta de barro, arrastrándose entre alambradas o portando un rifle en el campo de entrenamiento no tardaron en captar la atención de los medios internacionales. Esto contrastaba notablemente con la imagen de princesa que se suele ver en las ceremonias reales.
Del campo de entrenamiento al océano y, finalmente, al cielo.
Si el primer año fue una lección de disciplina y resistencia, el segundo llevó a Leonor a un entorno completamente diferente.
En la Academia Naval de Marín, embarcó en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano para una travesía de aproximadamente cinco meses, recorriendo más de 27.000 kilómetros a través del Atlántico.

La vida a bordo deja poco espacio para los privilegios. Los cadetes comparten turnos, aprenden navegación, trabajan entre las olas y se adaptan al exigente ritmo de la vida en el mar. También es donde la heredera al trono aprende a trabajar en equipo, a tomar decisiones en un entorno en constante cambio y a ser responsable de cada tarea asignada.
Para muchos, este es uno de los periodos de formación más emblemáticos, ya que durante generaciones, el Juan Sebastián de Elcano ha sido considerado la “escuela en el mar” para los oficiales de la Armada española.
En 2025, Leonor ingresó en su última academia: la Academia Aeroespacial de San Javier.
Allí, aprendió a pilotar el avión de entrenamiento Pilatus PC-21, practicó habilidades de aviación militar y completó su primer vuelo en solitario a finales de 2025, un hito al que aspira cualquier cadete piloto.

Simultáneamente, Leonor participó en numerosos cursos de formación especializada, incluyendo salto en paracaídas militar. Sus imágenes con uniforme, paracaídas y entrenando en el campo de entrenamiento fueron ampliamente difundidas por los medios europeos, contribuyendo a un cambio en la imagen tradicional de la mujer miembro de la familia real.
Nadie nace preparado.
Esos tres años no solo le enseñaron a Leonor a usar un rifle, manejar un barco o pilotar un avión.
Cada rama de las fuerzas armadas parecía representar una lección diferente.
El Ejército le enseñó disciplina y resistencia.

La Armada le enseñó trabajo en equipo y serenidad en condiciones adversas.
La Fuerza Aérea entrena la capacidad de tomar decisiones en momentos cruciales, donde cada elección puede marcar la diferencia.
Por eso, este programa de formación siempre se considera la preparación más importante para quien se convertirá en Rey o Reina de España.
Tras su graduación, Leonor se tomará un breve descanso antes de estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, al tiempo que asumirá cada vez más responsabilidades reales.



